Andrea Ceridono: Freela con tacones

Andrea Ceridono: Freela con tacones

¿Sentiste alguna vez que al ser mujer contabas con cierta desventaja en lo laboral? ¿Que al estar en una edad en donde estás pronta a ser mamá podría afectar tus posibilidades de lograr un ascenso u obtener un proyecto de gran responsabilidad con un importante cliente? ¿Que cuando vas a una entrevista luego de la pregunta “tienes hijos? Si? Cuantos? Que edades tienen?” ya pareciera que ésta toma otro rumbo?

Creo que a la sociedad en su conjunto (tanto hombres como mujeres), le cuesta entender que esto no es una competencia de géneros, sino simplemente valorar las capacidades de cada uno, comprendiendo que lo importante son el desempeño y los logros. Es aquí cuando la posibilidad de trabajar desde nuestra casa de alguna manera nos reivindica. La mujer freelancer encuentra, a mi entender, “su lugar en el mundo”.

El mercado laboral para la mujer ha sido un terreno de largas luchas, si bien con el paso de los años hemos logrado “copar” millones de puestos de trabajo y posiciones de peso en las más grandes corporaciones siempre ha sido mediante un enorme y denodado esfuerzo. Situaciones como las que comentamos más arriba, de trabajadoras mamás, o próximas a serlo lamentablemente siguen ocurriendo en este siglo, en el cual, en lo aparente, hemos logrado igualar al hombre en el desempeño laboral, y digo igualar, porque nos han dejado demostrarlo, no porque antes no hubiera sido posible.

Desde mi lugar como casi esposa, conviviendo y con ganas de formar una familia pronto, el trabajar como freelancer me abre un universo de posibilidades, en donde siento que nada se me puede negar por la condición de estar o no en casa, de cumplir o no un horario y de ser o no mamá. Se nos planta delante un enorme abanico de opciones en donde solo nosotras y nuestro desempeño somos las que condicionamos nuestro éxito.

El estar en casa y trabajar en ella, a diferencia de lo que se piensa, implica un gran esfuerzo de disciplina, organización de espacios y tiempos y de colaboración de los miembros de la familia, quienes deben aprender que la mujer que trabaja en su hogar como “freela”, también cumple con ciertos tiempos (aunque se tenga mas flexibilidad para la organización de estos) y con muchas pautas como en otra clase de empleos.

Despertar en la mañana, bien temprano, vestirme como si fuera a ir a la oficina, encender mi notebook y comenzar a trabajar mientras disfruto de un buen desayuno, de mi espacio, mi casa y mi familia me hacen sentir realizada en lo profesional, feliz porque aporto de igual a igual en los ingresos de mi hogar y en armonía sabiendo que he encontrado mi lugar en el mundo como “freelancer”.

Andre Ceridono

Positiva e inquieta de nacimiento, contadora pública, profe de aeróbica y feliz freelancer, en ese orden.

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