Sivu Camacho: Mi vida como Freelancer - Mamá

Sivu Camacho: Mi vida como Freelancer - Mamá

Soy Sivu Camacho, 46 años, Licenciada en Sistemas, ama de casa y sobretodo mamá de dos hermosos hijos: Thiago y Thaís. La combinación del trabajo remoto y la maternidad ha sido y es actualmente mi mayor desafío. Trabajo de manera remota desde hace más de 6 años.

Al principio se presentó la oportunidad por una situación personal/familiar: nos mudamos de país y la empresa para la cual yo prestaba servicios, me ofreció la posibilidad de continuar haciéndolo de manera remota. La idea no pudo más que entusiasmarme. Si había algo que me angustiaba mucho, eran las horas que pasaba fuera de casa lejos de mi familia.

Desde la Universidad he sido muy exigente conmigo profesionalmente y cada cosa que realizo me gusta llevarla al nivel más alto de excelencia. Por eso me encuentro siempre aprendiendo cosas nuevas, capacitándome, leyendo, etc…Además me encanta hacer deporte. Busco constantemente el espacio para dedicarle al menos una hora al día para ir a correr o hacer yoga. Soy realmente muy inquieta.

Al ser mamá, todo lo anterior, sumado a las ganas de jugar con mis hijos, de pasar tiempo con ellos y sus actividades propias (actos, reuniones de padres, actividades extracurriculares, etc..), hizo que evaluara seriamente la posibilidad aceptar la propuesta que me ofrecieron para trabajar de manera remota. Así que acepté y comencé apenas nos mudamos.

Inicialmente me convertí en una especie de madre-pulpo que pretendía hacer todo al mismo tiempo, dejando atrás hasta mi cuidado personal. No era extraño encontrarme al mediodía en pijama sentada frente a la computadora en el living de casa y buscando el momento para comenzar a preparar el almuerzo.

Esa rutina comenzó a volverse en contra y esa “supuesta libertad” me estaba enloqueciendo. Comencé a estresarme y a sentir que no disfrutaba ni rendía en nada: ¡ni como profesional ni como mamá! Entonces me di cuenta que necesitaba reorganizarme y definir espacios y horarios.

Lo más importante que aprendí es que por ser una trabajadora remota no debía anular el concepto de “rutina”. Es importante aprender a generar una que sea lo suficientemente flexible como para poder aprovechar la posibilidad de ser independiente.

Lo primero que hice entonces fue definir un espacio en casa en donde colocar mi escritorio, con la compu, la lapicera y mi cuaderno, y que no sea en la mesa del living de casa. De esa manera, se evitaron problemas a la hora de poner la mesa para comer, ruidos de fondo de conversaciones familiares a la hora de las reuniones de trabajo y, sobretodo, poder finalizar las jornadas laborales, sin estar siempre en el mismo ambiente. Claro que muchas veces también, aprovechando esta libertad que brinda el home-working, voy a un bar que queda cerca de casa para cambiar un poco.

Además, definí horarios de trabajo. Son flexibles, pero trato de cumplirlos siempre.

Estos horarios ayudan no solo a organizar las tareas del día a nivel profesional, sino que también permiten organizar al resto de la familia. No es raro escuchar cuando suena el teléfono en casa y uno de mis hijos atiende y dice: “No, mamá ahora está trabajando”. Ellos saben que cuando estoy en el escritorio, en determinado horario, es porque estoy trabajando.

Con la definición de los horarios de trabajo, se determinaron horarios para comer, para jugar y hacer tareas con mis hijos y para hacer el deporte que tanto me gusta.

Lo interesante es que este horario es tan flexible o estricto como uno se lo proponga.

No es “restrictivo”. En mi caso, ya no dejo de asistir a ninguna reunión de padres o acto de mis hijos, porque puedo reorganizarme y completar el horario laboral quedándome hasta “más tarde”. Entonces, ahora me levanto a la mañana, me doy un baño, me visto, desayuno con mi familia y me pongo a trabajar en mi escritorio. Puedo almorzar con ellos y continuar trabajando hasta completar el dia.

Laboralmente puedo organizar mis tareas, mi tiempo de capacitación, mis responsabilidades. Personalmente, puedo compartir muchísimo más tiempo con mi familia, ver cómo llegan mis hijos de la escuela, si tuvieron algún problema o algo importante para contarme.

El tiempo que me llevaba el viaje de ida y vuelta del trabajo (en suma entre los dos casi dos horas), hoy es tiempo para compartir con mis seres queridos, amigos, etc. Y lo mejor es que en época de vacaciones escolares, puedo continuar trabajando desde cualquier parte, respetando tambien rutina y horarios, mientras mis hijos aprovechan al máximo el aire libre, pileta, playa, etc.

Por último, recomiendo a quienes tengan o quieran formar una familia, que experimenten la experiencia del trabajo remoto recordando siempre la importancia de organizarse y generar una rutina para aprovechar al máximo la libertad y comodidad que ofrece.

Sivu Camacho, profesional independiente de Administración.

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2 Comentarios
  1. Os adrezco el compartir con todos nosotros toda esta amena información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por esta web.

    Saludos

  2. Recientemente he comenzado un web, la información de tu blogg me proporciona mucha informacion. Gracias por todo tu tiempo y trabajo.

    Saludos

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