Trabajando desde la playa

Trabajando desde la playa

¿Qué? Sí, escuchaste bien. Desde que somos chicos nos preguntan “¿qué querés ser cuando seas grande?” cuando en realidad la pregunta que implícitamente están haciendo es “¿de qué vas a trabajar el 90% del año para poder irte a las tan ansiadas y siempre cortas vacaciones en el 10% que te queda?”

Porque en realidad muchas personas viven planeando sus vacaciones, contando los minutos para alejarse de la rutina laboral… por sólo unas pocas semanas. Y cuando vuelven, el ciclo empieza otra vez. Creo que esto es algo a lo que todos estamos acostumbrados porque nos criaron así, porque “la sociedad dice que es así”, porque es lo que se debe hacer, porque todos lo hacen y porque aparentemente no hay otra opción. Lo cierto es que la hay

Hace poco tiempo que estoy trabajando como freelancer para Workana, administrando las redes sociales y colaborando con tareas de Marketing Digital. Fue algo que se presentó en el verano y que me vi muy entusiasmada por comenzar. En ese momento estaba atravesando una etapa de cambios en mi carrera profesional, donde estaba buscando encontrarme más de cerca con lo que me apasiona y me motiva… pero eso quedará para otro posteo. Como era una propuesta de tiempo reducido, decidí tímidamente encaminarme en la aventura del trabajo freelance y ni siquiera me detuve a pensar qué haría durante el verano o si me tomaría vacaciones siquiera.

Con el pasar de los meses, se presentó una oportunidad de viajar a la costa algunas semanas…

En una situación laboral común y corriente, tendría que haber evaluado casi un millón de factores: si tenía días disponibles, si estaba avisando con el tiempo suficiente,  si podía llegar a terminar mi trabajo pendiente para ese momento, si era un época complicada para el sector, si había alguien disponible para seguir mis tareas cuando no estuviera, si mi jefe no se tomaría justo esos días, si mis compañeros no se tomarían esos días, etc.

Pero como no estoy en una situación laboral común y corriente 😛 lo único que tuve que evaluar fue si el lugar donde me iba a hospedar tenía conexión a internet. Y la realidad es que ni siquiera necesitaba eso, solo con encontrar un lugar X con internet algunas horas al día me bastaba.

No lo pensé dos veces. Manejar tus propios tiempos es una de las ventajas del freelancing que cotiza en bolsa (entérate qué otras ventajas existen en este post: 9 beneficios que no esperabas del trabajo freelance). Avisé en Workana (por las dudas que necesitaran reunirse conmigo personalmente en esas semanas) y emprendí el viaje muy contenta con mi decisión.

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Me armé una rutina especial para esos días: me levantaba temprano, iba a la playa hasta casi el mediodía, volvía para almorzar y conectarme las horas que fueran necesarias para trabajar y después de terminar la jornada, volvía a la playa para la hora de la merienda a seguir disfrutando del sol.

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Algunos días no fueron muy lindos, pero no faltaron juegos, películas, caminatas, vistas de atardecer, lecturas y siestas. ¿Y el trabajo? Lo seguí intercalando entre todas esas cosas, adaptando la rutina que había planeado según como estaba el clima (esto me recuerda la experiencia de Ale Kikuchi, quien trabajó y viajó por el mundo).

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Tuve la oportunidad de combinar trabajo y descanso, compromiso y diversión. Lo recomiendo y lo repetiría mil veces más. Muchos podrán opinar que de esa forma no existe un respiro real, pero al fin y al cabo no fui a buscar vacaciones y sin embargo en muchos momentos lo sentí así. Les aseguro que después de estar un rato concentrada en la compu, mirar el mar era un mucho mejor descanso que mirar el árbol de afuera de mi casa. Y eso hace la diferencia.

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Con esta experiencia seguí reforzando mi idea de que no todo es o blanco o negro. No existe solo la opción de ir a trabajar o ir a descansar, como nos enseñaron siempre. Por supuesto que en su momento me tomaré mis vacaciones al 100% para descansar con todas las letras, pero de no haber sido freelancer, no habría podido hacer algo como esto.

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Siendo profesional independiente trabajando de forma remota se pueden hacer las combinaciones que quieras y organizar tus tiempos como que más te guste, si no, consúltalo con Pablo Grande 😉. Por lo que mi trabajo implica, me gustaba estar conectada de día, pero hay muchos otros donde, si preferís, podes trabajar bien temprano y bien tarde para disfrutar del día de playa completo en el medio. ¿O por qué no llevarte la laptop a la playa y trabajar desde el balneario después de un chapuzón en el mar? Sea la opción que sea, la correcta será la que más te guste a vos, porque después de todo ya somos grandes y ahora SÍ podemos elegir lo que queremos ser.

Soledad Pagés, Community Manager en Workana.

Para comenzar a trabajar de forma independiente, mira los proyectos publicados en Workana y postúlate.

O también puedes emprender para disfrutar de tus propias vacaciones en la playa: crea un proyecto en Workana y contrata freelancers que te ayuden a desarrollarlo 🙂

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