Cómo trabajar freelance...con niños en casa

[Haremos referencia a las ideas mencionando el género masculino, pero sepan que este post es dedicado a cada uno de ustedes, padres y madres 🙂 ]

Trabajar desde casa y tener el privilegio de disfrutar de tus niños es impagable. Encontrar un equilibrio entre la vida laboral y la personal, y ser testigo de esos momentos imperdibles en el crecimiento de los chicos, es una de las grandes ventajas de trabajar freelance.

Así y todo, también es probable que te hayas sentido desbordado, cansado y con la sensación de que no logras conciliar los dos ámbitos. ¡A no desesperar! Basta con tener en cuenta algunas pautas para organizarte mejor y aprender a sacar lo mejor de la situación.

Los básicos

No te estreses

Trabajar como freelance con niños en casa no debe ser frustrante ni mucho menos. Los niños son niños, y se comportarán como tales. De nada sirve que te desesperes o te enojes con ellos. Mejor veamos qué formas hay para “conciliar“ ambos mundos 😉

Admite que no puedes con todo

Como ser humano tienes tus propios límites. Y también llegará un punto que si no tomas ciertos recaudos, terminarás agotado. Asume que es imposible que te hagas cargo de absolutamente todo y empieza a confiar en la gente que está dispuesta a ayudarte. Baja tu propia auto-exigencia y no te presiones. Si es necesario, pide ayuda a un familiar o contrata una niñera para que cuide de los pequeños.

El día a día con los niños en casa

Puede que en casa tengas un bebé de pocos meses, que tus niños sean de mediana edad, o ya pre-adolescentes. Independientemente de esto, ¿cómo llevar el día a día trabajando home office?

Controla las llamadas

Lo ideal es que agendes las llamadas en los horarios en que los niños no están en casa, están ocupados con alguna actividad, o bajo el cuidado de un tercero. Si lo consideras útil, déjales saber que no deben atender el teléfono, y que cada vez que estés hablando con un cliente procuren no hacer ruidos de fondo.

Organiza tu agenda

Establece horarios fijos para trabajar y para llevar a cabo las actividades hogareñas, y cúmplelos. Así te resultará más sencillo encontrar un equilibrio entre tu vida familiar y profesional, y organizarte mejor. Trata de encontrar esos “espacios” en que estés más libre para así volcarte a tu trabajo: aprovecha la siesta de los chicos, las actividades “extra-escolares”, el que se vayan a dormir temprano, o cualquier otro momento en que estés más liberado.

Designa el área de trabajo

Es ideal si puedes tener una “oficina” destinada para hacer tu trabajo. Si no es posible, busca un lugar de la casa que funcione como tal. Es importante que tú mismo lo reconozcas como tu espacio laboral, que lo comuniques a tu familia, y que lo respeten.

Aprende a decir “no”

Es sano que puedas decir “no” tanto a un cliente, cuando sabes que tienes un evento familiar que no quieres resignar, como a tus hijos, cuando debes entregar un proyecto con el que te comprometiste y que no puede ser postergado.

Haz foco y concéntrate

Aprovecha al máximo las horas que estés trabajando para que te rindan y logres ser productivo, pero también disfruta al 100% los momentos que compartas con tu familia.

Descansa

Tu cuerpo y tu mente también necesitarán un respiro. Aprende a descansar mejor y a organizar tu rutina.

¿Qué más?

Si el bolsillo te lo permite, una buena opción – muy en boga – es alquilar un espacio de co-working, en el que puedes vincularte con otros pares, en un ámbito laboral “externo” a tu hogar, ideal para freelancers.

Cuando los chicos ya sean pre-adolescentes, hasta pueden ayudarte con tu trabajo diario (por ejemplo, haciendo escaneos o archivando papeles). No lo descartes como opción 😉

Otro tip importante: ¡estate pendiente de los deadlines! Entre tanta actividad no puedes darte el lujo de olvidarte una fecha. Si es necesario apela a recordatorios, cronogramas, o lo que te resulte más efectivo.

Y como recomendación final, trabajar en casa no significa que te pierdas esos momentos especiales que compartes con tus hijos: prepararles el desayuno, darles un baño, leerles un cuento o jugar un rato. Estás en casa y poder ser parte de ese “día a día” debe gratificarte el alma 🙂

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