Gamificación, o cómo convertir cualquier actividad en un juego

Imagina que tienes al alcance de tu mano una varita mágica que te permite convertir tareas aburridas en actividades divertidas y desafiantes. Y no sólo eso, sino que además te ayuda a aumentar la motivación, la capacidad de concentración e incentiva el esfuerzo. No suena nada mal, ¿verdad?

Pues bien, esta varita mágica existe, es lo que se conoce como gamificación, y cada vez es más usada por emprendedores y profesionales para mejorar la experiencia en el trabajo y aumentar las ventas del negocio.

Pero, ¿qué es exactamente este concepto llamado gamificación y cómo puede aplicarse? Enseguida te lo contamos 😉

Gamificación: mucho más que un juego

La gamificación parte de que todo es mucho más fácil e interesante si resulta divertido.

De hecho, podríamos definir el proceso de gamificación como la aplicación de técnicas y rutinas propias del juego a cualquier actividad no lúdica con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos a la hora de realizar tareas cotidianas o aburridas.

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La realidad es que a día de hoy cada vez más empresas de distintos sectores recurren a esta nueva y poderosa estrategia con el fin de influir y motivar a grupos de personas: tanto a los empleados y profesionales que contratan, con el fin de motivarlos; como a sus potenciales clientes con el fin de fidelizarlos. Y es que si bien no siempre es fácil estimular la actividad dinámica y frecuente entre los miembros de una comunidad, la gamificación ayuda a lograrlo.

¿Cómo se pone en práctica? Básicamente se crean conceptos sorprendentes que motiven a la gente, que despierten en ellos la competitividad, el deseo de obtener reconocimiento o la mera diversión mientras realizan una tarea en concreto ya sea comprar, aprender, trabajar o suscribirse a una determinada página web.

Sin ir más lejos, y por poner un ejemplo, cuando uno se une a Workana tiene la opción de ir completando pequeños pasos y tareas que van desde rellenar ciertos datos del perfil hasta ganar un proyecto o ser calificado con 4 o 5 estrellas por más de un cliente, otorgando varios distintivos al usuario a medida que va completando dichas tareas.

Todo eso ayuda al profesional a escalar posiciones en el ranking de Workana, a ganarse un sitio como freelancer de referencia y a adquirir un mayor compromiso con la plataforma; pero también es vital para los clientes que buscan contratar, ya que pone a su alcance más herramientas efectivas para seleccionar al mejor profesional que pueda llevar a cabo sus proyectos.

Y aunque este es solamente un ejemplo de gamificación, lo cierto es que los recursos son muchos y variados. Y es que esta práctica se puede desarrollar dentro de casi cualquier tipo de proyecto con el fin de aumentar el engagement y la motivación.

¿Habías oído hablar de la gamificación? ¿Lo has implementado ya sea como cliente o profesional? ¿Te gustaría saber más del tema? ¡Esperamos tus respuestas!

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