Lunes, ¡y a comenzar una nueva semana!

¿Recuerdas aquella sensación de domingo a la tarde, trabajando en relación de dependencia, cuando te preguntabas de dónde sacarías las fuerzas para encarar una nueva semana? El sólo hecho de imaginarte en lunes a la mañana madrugando, viajando incómodo hasta la oficina y ya visualizando la larga lista de e-mails marcados como “No Leídos” –sí, el viernes tú mismo los habías postergado para el lunes, y luego deberías hacerte cargo de tal decisión– tiraba tu ánimo por el piso, y teñía de gris las últimas horas de tu domingo en casa.

Ahora, trabajando como freelancer, tu realidad es otra. Diferente, y con muchas más ventajas. Pero, salvando las distancias, algunas “sensaciones” parecieran persistir. Encarar una nueva semana cuesta, para un trabajador en relación de dependencia, para un freelancer, para un emprendedor, o cualquier sea tu categoría 🙂 Es como si el lunes, por el sólo hecho de llamarse “lunes”, tuviera una connotación negativa. El lunes representa el “volver a la rutina”, el dejar atrás los días de relax y disfrute con amigos, familia, y sin obligaciones.

Tu fin de semana puede haber sido de diversión y esparcimiento. Pero también está el otro lado de ser freelancer: trabajar los fines de semana para sacar proyectos urgentes, llegar con un deadline ajustado, o simplemente porque decidiste aceptar un nuevo trabajo que comprometía tu sábado y domingo. Ahí el lunes podría duplicar su carga negativa, porque viniste trabajando toda la semana anterior y el fin de semana ni siquiera conseguiste descansar o aprovecharlo de la manera en que te hubiese gustado.

¿Qué pasa si además el viernes no lo terminaste de la mejor manera?

Podría ocurrir que hayas empezado el finde con una sonrisa de oreja a oreja porque cerraste un nuevo proyecto con un cliente o recibiste una super recomendación en Workana por uno de tus trabajos. O también puede que lo hayas terminado no precisamente de la mejor manera, con un entredicho con un cliente o el análisis de que tus finanzas vienen mal. ¡No bajes los brazos ni te sientas abrumado! Es posible empezar el lunes con toda la energía y con la convicción de que el panorama puede cambiar, y de que, aunque sientas que el fin de semana pasó demasiado rápido y que ni siquiera llegaste a recuperarte, puedes comenzar tu semana con el pie derecho, ¡y con voluntad! 😀

¿Cómo encarar la semana?

Como recomendación, si no te ha quedado trabajo para el fin de semana, no pienses en el lunes hasta que efectivamente sea lunes. Y para empezar la semana, evita ponerte tareas pesadas o agendar reuniones con clientes para ese día. Más bien trata de utilizarlo para planificar el resto de la semana, organizar prioridades y revisar pendientes que necesitan una definición.

Una muy buena idea para empezar la semana con toda la energía es que te busques una actividad que realmente disfrutes, algo que te dé placer. Y así te aseguramos que el panorama de “lunes” será otro. Agéndate esa actividad para ese mismo día. Otra buena opción puede ser que hagas algún plan que te conecte con la naturaleza: esto te va a ayudar a cargarte de energía positiva y optimismo para empezar la semana bien arriba 🙂 Domingo o lunes, manéjalo como más te convenga.

Si llega el lunes y te sientes demasiado solo para lidiar con las particularidades de la vida freelance, es un buen momento para que te conectes con otros freelancers. Tus ánimos podrán fluctuar en base a cómo salgan las cosas, un lunes quizás no ayude mucho, y tener el apoyo y visión de los pares siempre suma. Hazte parte de un grupo. Forma comunidad.

¡Inicia tu lunes con la mejor predisposición! El trabajar freelance puede llevarte a trabajar todo el día en pijamas, sentado con tu notebook desde la comodidad de tu living. Al contrario, lo que debes hacer es prepararte para encarar el día con todo. Lunes, y para colmo echado sobre el sofá, desarreglado, sin ganas de nada, con las preocupaciones que rondan tu cabeza y los lamentos de que el fin de semana se acabó, no pareciera ser el mejor escenario.

Lo fundamental: todo es cuestión de actitud. Mucho tiene que ver con cómo encares tú mismo el día a día y que te conectes con todo lo positivo que tienes a tu alrededor, que valores tu trabajo, tu esfuerzo, y lo importante de haber hecho una elección tan importante como lo es el trabajar en forma autónoma. ¡El lunes cuesta para todos! También para ti, freelancer. Pero a tu favor tienes la independencia, la libertad y la flexibilidad de horarios. ¡Impagable! 😉

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