Yahoo! busca estrellarse contra un paredón

El tener una amplia trayectoria en el mundo corporativo, y liderar una de las compañías insignia de la era Internet, no es garantía de no cometer errores de visión propios de quien no tiene experiencia alguna. Eso fue lo que me demostró Marissa Mayer, ex-vocera de Google y actual CEO de Yahoo!, con su controversial ultimátum a sus empleados con permiso de trabajo remoto: o vienen a la oficina todos los días, o renuncian.

La causa de semejante decisión, argumenta escuetamente el anuncio oficial, es la falta de productividad y la interrupción del proceso creativo que produce el trabajo remoto. Esto no solo es un retroceso frente a una tendencia notoriamente imparable (la gran mayoría de las empresas Fortune 500 ofrece regimen de horas flexibles y posibilidad de trabajo remoto a una gran cantidad de empleados), sino que representa una visión equivocada de la realidad laboral: si no te sientas en tu cubículo en la oficina, no sé realmente en qué estás trabajando, y no puedes integrarte con tus colegas.

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Marissa Mayer, CEO de Yahoo!

Le preguntaría a Marissa: la preocupante cantidad de accidentes de tránsito, ¿debería traducirse en la prohibición de la fabricación de autos, o debería impulsar una mayor seguridad en la fabricación de los mismos? La existencia de facciones violentas en los que apoyan a determinados equipos de fútbol, ¿se soluciona prohibiendo el fútbol, o bien ejerciendo la ley sobre los violentos? Evidentemente Marissa está equivocada: en lugar de resolver el problema de fondo, decide culpar a la forma de trabajo que privilegia al profesional y su calidad de vida.

Naturalmente el trabajo remoto requiere, al igual que el trabajo presencial, una gran disciplina y profesionalismo. Ahora, si alguien no es comunicativo cuando trabaja desde su casa, ¿porqué lo sería en la oficina? Si no cumple con las tareas cuando trabaja de forma remota, ¿porqué lo haría en la oficina? El estar cerca de la “cafetería” o charlando “en el pasillo”, lugar que sugiere Marissa como la panacea de la productividad, no significa que quien no es creativo desde su casa lo sea en la oficina. El proceso creativo no es resultado del aroma a café, o del color elegido para pintar las paredes de un pasillo, sino de la confianza que tiene el profesional con la empresa, de sentirse involucrado con los objetivos, y de sus relaciones con sus colegas.

Mi experiencia con Workana es una comprobación más que no es el mundo el que está equivocado, sino Marissa. En nuestras filas hay profesionales que trabajan de forma remota desde: Ushuahia, Rosario, y San Luis en Argentina; Praia do Pipa, y Sao Paulo en Brasil; Madrid en España; entre otras ciudades y países. Yo, de hecho, trabajo desde Miramar (450 kilómetros al sur de Buenos Aires, donde están las oficinas de Workana.) No solo realizamos al menos dos reuniones semanales via Google Hangouts (¡excelente herramienta!), sino que realizamos reuniones presenciales al menos una vez al mes, donde participa todo el equipo. De hecho, dentro de unos pocos días, estarán yendo todos a visitarme a mi ciudad. El trabajo remoto funciona, y somos prueba de ello.

Invito a Marissa a que reconsidere y reconozca sus errores. Si Yahoo! tiene en sus filas empleados que no son productivos trabajando remotamente, deberá considerar si son esos los empleados que Yahoo! necesita, en lugar de prohibir el trabajo remoto. Seguramente si Marissa publicara un proyecto por hora en Workana, encontraría que no es la forma de trabajo el problema, sino su propio parecer sobre lo que realmente influye sobre la productividad de un profesional. Prueba Workana, Marissa, no te arrepentirás 🙂

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