Sol R. freelancer experto en Redacción de artículos, Ilustraciones, Inglés

Sol R.

Hoy aprendo.

0 / 5

Argentina

Traducción y Contenidos

¿Qué es posición de perfil bronze?

Bronze es el segundo nivel de los freelancers de Workana. A medida que consigan más logros y ganen más proyectos, irán progresando hacia los niveles superiores. Leer más

Sobre mí
¡Hola!
  Si bien en este momento estoy trabajando en relación de dependencia, dispongo de bastante tiempo libre y ganas de superarme todos los días, un poco más.
  Me gusta dibujar, escribir, leer y viajar; ya sean distancias largas o cortas, disfruto de salir a la calle aunque sólo sea por mi ciudad natal o las cercanías de mi trabajo.
  No tengo estudios formales en las actividades que expuse a principio del párrafo anterior; todo empezó como ocio y terminé instruyendome de manera independiente por gusto y es por eso que hoy decido ofrecer estas habilidades que realizo desde la infancia y voy cultivando por motus propio. Además de ganar más conocimientos sobre la marcha, también obtendría un ingreso más para invertir en un emprendimiento propio y así llegar a la independencia financiera.
Saludos y le deseo un muy buen día.
Historia laboral
Comencé a trabajar fuera del horario escolar, solo los fines de semana en el año 2006 y tengo 23. Si, era muy chica pero dicho empleo no interrumpía mis estudios ni era muy pesado: servía y despachaba helados en la pyme de mi hermana mayor. Así que mi familia permitió (a regañadientes) que colabore con la economía doméstica, pagando por mi cuenta los gastos de toda nena; es decir, golosinas y crédito para el ladrillo que hacía las veces de mi primer celular. No ganaba mucho, una miseria, de hecho pero fue allí donde di mis primeros pasos y decidí que quería ser una mujer independiente.
Era sencillo y, a esa edad, me divertía: el sabado debía esperar a los proveedores, por ende debía lavar y dejar listos los baldes de helado vacíos para intercambiarlos por los nuevos, aprovechando esta labor; limpiaba las dos heladeras y les quitaba el exceso de hielo. Una vez que traían el helado fresco, debía abonar el pedido. Luego el día transcurría vendiendo y limpiando hasta que llegaba la última hora del domingo, cuando sacaba las cuentas del total vendido en los dos días, la cantidad de helado que quedaba y sus sabores, lo mismo con los insumos.
¿Por qué dejé este trabajo? Bueno, en mi incipiente experiencia, no me di cuenta de que $10 (Arg) por día (9 hs el sábado y 9 hs el domingo) eran demasiado poco, incluso para alguien de mi edad y mi familia no me permitió continuar.
  Solo fue un año.
  Tenía que volver a ser una alumna normal, sin nada más especial que un promedio de 8,50 y la pasión por el dibujo en la que me las tuve que ver sola ya que la escuela jamás fomentó mi progreso en esta hermosa disciplina.
  No fue hasta los 16, cuando la rebeldía del adolescente estaba a flor de piel en mi, que decidí volver a trabajar. Esta vez en un pequeño almacén de barrio, el cual vi crecer hasta transformarse en un supermercado en los cuatro años en los que estuve en sus filas. No era muy distinto a la heladería: despachar, pagar a proveedores, limpiar, reponer y hacer balances; con la única diferencia de que se me enseñó y asignó la tarea de calcular el porcentaje de ganancia y definir el precio de cada producto y/o artículo. Fueron cuatro años de aprendizaje intenso hasta que otro supermercado abrió en la cuadra siguiente y las tres empleadas que estabamos, perdimos nuestra única fuente de ingreso luego de que las ventas bajaran considerablemente.
  Dada mi afición por la cocina y el deseo de independencia que seguía vigente, mi novio de ese entonces y yo nos embarcamos en un emprendimiento de chocolates artesanales y personalizados. Vendíamos por mayor y por menor durante un año hasta que dejamos de llevarnos bien y la relación se terminó.
  Inmediatamente acepté trabajar en una agencia de remises (transporte de pasajeros en auto; no confundir con taxi, que mayormente levanta los pasajeros directamente de la calle) que recientemente abría. Este trabajo era totalmente opuesto a lo que estaba acostumbrada.
  Como coordinadora debía atender el teléfono, tomar nota del viaje, calcular el tiempo en que el chofer salía de la agencia y volvía y así sucesivamente. Fue muy útil haber trabajado durante un año para mi pero renuncié al encontrarme con una oferta que me resultó más llamativa en cuanto al salario.
Y desde entonces estoy trabajando en Capital Federal, cuidando a una señora mayor y sin retiro, ya llevo un año y cuatro meses viviendo acá, a dos horas de mi ciudad natal.
  Pero como ya dije antes: voy por más.
Contratar

Rankeado: No está rankeado

Posición del perfil: Bronze

Último login: Hace 5 meses

Registrado: Hace 5 meses